Cuando falla la memoria…

4 Noviembre 2009 por acovadolobo

Hoy llegó hasta mi, a través de tuenti el siguiente vídeo………

La verdad es que me dejó impactada. Siempre tuve claro que una de las peores enfermedades a las que se tiene que enfrentar el ser humano es el alzheimer. Perder los recuerdos, perder lo aprendido, perderse a uno mismo… Una situación que es muy difícil de entender para aquéllos que no la viven. Por eso es bueno este anuncio. Porque acerca a la gente, a cada uno, lo que sienten aquéllos que padecen alzheimer. No los deja indiferentes, basta con ver sus expresiones para darse cuenta de ello.

Y desde aquí también quiero agradecer todo el cariño y toda la energía que día a día dan las familias, los amigos… a sus seres queridos que poco a poco van dejando atrás sus recuerdos. Por estar ahí, por luchar, por sacar fuerzas, porque los gestos por pequeños que sean no son en vano.

A primera vista

23 Octubre 2009 por acovadolobo
Fotografía de Kike Matas

Fotografía de Kike Matas

¡Qué fácil es juzgar con la primera mirada! ¡Qué sencillo poner una etiqueta de un vistazo! ¡Y qué fácil es equivocarse en el primer juicio!

Cuando decides dejar atrás esa valoración inicial, y abrirte, aunque sea un poco, para dar una oportunidad, son muchas las puertas que se abren detrás. ¡Pero cuidado! No digo que todos los caminos vayan a ser buenos, pero es un riesgo que deberíamos correr. Pero los miedos nos pueden, y con los años más… Y no sé hasta qué punto eso es bueno.

Y según vas conociendo a alguien, esa persona va cambiando, y tu también con ella. O realmente lo que es diferente es la percepción, la figura que nuestra mente y corazón crearon conjuntamente… para bien o para mal… Son muchos los factores que lo determinan. Pero nunca lo sabremos si nos dejamos llevar por la primera vista, que a veces acierta y otras no (qué también tiene derecho a equivocarse!).

¡Qué fácil es juzgar! Pero lo “bueno” de los juicios son las sorpresas, sobretodo las que te producen una sonrisa y un… ¡quién lo diría!

Y sino será un bonito recuerdo…

16 Octubre 2009 por acovadolobo
Fotografía de Izaruso

Fotografía de Izaruso

A veces se cruzan en tu camino personas que merece la pena conocer, aunque sólo sea durante unos instantes. Quizás porque ese alguien durante un momento te llena y su simple recuerdo te hace sonreir.

Lo curioso es que sabes que no l@ volverás a ver, que ha sido un encuentro fugaz, y sin embargo te marca, te da algo difícil de explicar, que sólo se entiende a través de una mirada. Porque es eso, mirarse a los ojos y sentir que tienes, que tiene, algo especial que os une. Y sin embargo hay una voz que te dice que no volverás a hablar con él/la, que no te l@ encontrarás en la calle, ni en un tren… A no ser que el destino te quiera hacer un guiño y que en el andén te l@ vuelvas a reencontrar.

Con un gesto, una sonrisa, una palabra… como si siempre nos leyéremos el alma, como si a cada segundo quisiéramos recuperar el tiempo perdido y conocernos en unos minutos, en unas horas, con un poco de suerte unos días, pero casi nunca unos meses…

Pero ahí terminará todo, y sin embargo todo quedará, será un bonito recuerdo, de esos crecen…

Paciencia…

15 Octubre 2009 por acovadolobo
Fotografía de rap6352

Fotografía de rap6352

Dicen las malas lenguas que la paciencia es una gran virtud (si no se abusa de ella, claro). Sin embargo resulta muy complicado encontrarse gente que la tenga, o que la use.

Es curioso porque ser paciente muchas veces, la mayoría, te facilita las cosas y hace la vida más sencilla, más tranquila (yo creo que hasta la alarga). Quizás la cuestión está en buscar las cosas buenas que nos rodean, o tener un poco más de fe, creer en las personas, y no centrarse en lo malo, que al fin y al cabo siempre es lo más fácil, lo que primero salta a la vista.

Tener paciencia no es algo fácil. Requiere mucha fuerza, y respirar muy hondo (muuuuuuuuchas veces). Un truco está en tomarse como un ejercicio cada cosa que requiera esta cualidad: esperar colas, escuchar a ciertas personas, solucionar personas… Y luego viene sola.

O a lo mejor está en el carácter de cada persona. Pero pienso firmemente que es algo que tiene solución, para unos más fácil que para otros… pero en esta vida pocas cosas hay imposibles, sólo hay que ponerle ganas y empeño. Ya no sólo por uno mismo, sino también por quienes nos rodean, porque a veces una dosis de impaciencia, aunque sea pequeña, en un mal momento, puede hacer mucho daño.

Y ya se sabe, la sonrisa es una gran ayuda, alegra los días y alarga la vida :) y si se combina con saber escuchar, mejor que mejor.

Ya nadie se deja llevar por sus emociones…

4 Octubre 2009 por acovadolobo
Foto de Chausinho

Foto de Chausinho

Esta mañana leí por internet esta frase: “ya nadie se deja llevar por sus emociones”…. pero es que las emociones son rebeldes, siguen sus propias normas y si se escapan de las manos son muy difíciles de controlar.

A veces uno tiene un sentimiento en el corazón que no puede dejar escapar por el bien de otras emociones igual de intensas. Y entonces lo dejas ahí enjaulado, contemplándolo con cariño, escuchando sus cantos de jilguero que ansía volar otra vez libre. Pero sabes que no puedes dejarlo ir. Que no será más que otro bonito recuerdo que acariciarás de vez en cuando y con el que esbozarás una sonrisa.

Las emociones… qué complicadas pueden llegar a ser… pero no se pueden racionalizar por mucho que uno lo intente, por mucho que uno intente analizarlas, ¡qué difíciles son de explicar! ¡y de entender!

Me pregunto qué sucedería si me dejara llevar por ellas… me imagino que mi caótico mundo se volvería un poquito más… Aunque bien pensado… hasta el caos tiene su propio orden.

Viaje a Córdoba: el último día

2 Octubre 2009 por acovadolobo
Foto de Toni Escuder

Foto de Toni Escuder

Y llegó el último día en Córdoba, que no el último del viaje. Como era de esperar nos costó levantarnos (a unas más que a otras), pero aún así después de otro contundente desayuno, nos fuimos a las ponencias. Esa mañana participaron Paula Casal, Martí Domínguez, Pedro Jordano y Juan Moreno, que hablaron sobre distintos aspectos de la figura de Darwin y su trabajo, y que, a pesar del tiempo justo, no defraudaron; lugo Vincent Alcántara y Fernando Gónzález Urbaneja dialogaron sobre la posibilidad de una economía ecológica en una reflexión que dio mucho que pensar: y cerrando la mañana, Lucía Martínez nos recordó lo “bien” que está la profesión de periodismo (ays…). La verdad es que esa mañana estuvo mucho mejor que la primera, si hizo más amena, interesante, dinámica… aunque los premios de fotografía fueron un poco sospechosos…

Después llegó la hora de comer, y, como el primer día, nos dieron productos de la tierra cordobesa. La comida también estaba más rica que el primer día, menos el postre, que era un extraño pastel de chocolate (que como dijo L era una paposidad), del cual sólo pudimos comer dos o tres cucharadas, no porque estuviera mal, sino porque era un poco empalagoso. Al igual que cuando llegamos nos sentamos en la última mesa, y los mismos. Como hicimos buenas migas decidimos ir juntos a la cena y luego salir. Pero antes, y tras apurar de nuevo el café, fuimos a un taller (que en realidad era una conferencia) que impartió Toharia, y que dejó un muy buen sabor de boca.

Luego, tras una ardua batalla para conseguir el diploma por la asistencia al seminario, nos encaminamos al hotel a descansar un rato (20 minutos) antes de la cena. Mientras estaba en la siesta, C me llamó para convencerme para llevar un vestido suyo, y tras mucho insistir (es que somo las dos un poco cansinas) acepté.

Una vez engalanadas, nos reunimos con nuestros acompañantes y nos dirigimos al Alcázar para el acto de clausura y la cena. Allí nos esperaba una agradable sorpresa, de lo mejor del viaje. Un concierto de guitarra española. Pero no fue una actuación cualquiera, tenía magia, emocionaba, hacía que los pelos se te pusieran de punta y te dejaba sin palabras.

Después de ese dulce sabor de boca la cena, que en buena compañía sabe mejor. Y como la noche era aún joven decidimos salir a bailar y reír, en una noche casi casi perfecta hasta la salida del sol.

No hay mejor viaje que el que se hace junto a buen@s amig@s, con la sonrisa siempre asomando entre los labios, la risa saliendo de muy hondo y conociendo a nuevas personas que dejan una huella en ti.

Viaje a Córdoba: el regreso al Cabril

30 Septiembre 2009 por acovadolobo
Fotografía de R. Bolance

Fotografía de R. Bolance

Al día siguiente, como no podía ser de otra forma, volvimos a madrugar, para no perder la costumbre. Tras un copioso desayuno nos encaminamos al autobús que nos llevaría al Cabril, el almacén de residuos nucleares de media, baja y muy baja intensidad (y a ver si queda claro que no, no llevan los de alta -qué cabezotas que somos-).

Allí se repitió la presentación (hay que tener en cuenta que era la segunda vez que subíamos todas allí, la tercera para L.), y el vidio, era como estar en el día de la marmota (sobretodo teniendo en cuenta que desperté dos veces a L de la misma manera).

Después de la charla C y yo dejamos a L., R. y E. haciendo la visita (más un book de fotos), para encaminarnos hacia un ordenador que nos dejara hacer parte del trabajo. Llegamos justo para la comida (donde descubrimos que un autobús ardiera) y picoteamos un poco de todo mientras se atisbaba lo que sería un día plagado de risas.

A continuación nos llevaron bajo el sol abrasador andaluz a sacarle fotos a un águila, una lechuza y un búho. Allí, por esas cosas que tiene el destino, nos encontramos con los mismos adiestradores que estaban en el curso de documentales de la naturaleza. Qué pequeño es el mundo! Despúes de muchos intentos frustrantes para sacar un ave volando, y de R. y C. participaran en el concurso volvimos a Córdoba.

Descansamos un poco, lo justo para recuperar un poco de energía y fuimos a buscar una amburguesa que comimos en el parque, mientras escuchábamos a un grupo que intentaba imitar, sin mucho éxito, a Los Planetas.  Y ahí empezaron las risas (si no encontramos trabajo montaremos nuestro propio grupo).

Decidimos que como los cambios de temperatura empezaban a hacer mella en nosotras, lo mejor sería quedarse en casa y hacer fiesta de pijamas (pero vestidas). Con música de fondo, y un vaso en la mano empezamos a reirnos bajo el lema “vivan los domingos y las domingas libres”. Y como si un trasno de la risa se apoderara de nuestro cuerpo las carcajadas brotaban de nuestra garganta, y las lágrimas de los ojos, y el dolor de abdominales. Fotos y más risas…

A eso de las cuatro y pico, decidimos que era una buena hora para dejarle dormir a nuestro vecino de enfrente (que se lo pasó en grande) e irnos a la cama, pues, para variar, el viernes teníamos que madrugar.

Viaje a Córdoba: día 1

29 Septiembre 2009 por acovadolobo
Fotografía de Robert

Fotografía de Robert

Dicen que viajar es de lo mejor que hay para desconectar, y no les falta razón. Más cuando el mejor equipaje que te llevas es la buena compañía. C, E, R y L están locas, pero siendo realistas, ¿quién no lo está? O a lo mejor soy yo que atraigo de forma inevitable a la gente “rara” (la verdad des que no me apetece mucho apagar ese radar porque me suele llevar hacia buena gente -aunque con escepciones como en todas partes-).

A tierras cordobesas nos llevó el XII Seminario de Periodismo y Medioambiente. Ya en la estación de Atocha el viaje prometía. Realmente llevábamos toda la semana tan nerviosas como los niños que se van de excursión. Exactamente igual. La ilusión corría por nuestras venas.

Después de un par de horas en el AVE (minuto arriba, minuto abajo) nos apeamos en Córdoba, y como en buen viaje que se precie nos perdimos. Eso sí, nos quedó muy clara la estructura y las callejuelas que atraviesan la ciudad. Como resultado de nuestro despiste llegamos tarde a la inauguración (son cosas que pasan) y escuchamos atentamente la conversación entre Carlos Duarte y José Catalán que debatieron el estado de mares y océanos.

Tras esto nos encaminamos al burullo de gente que ansiosa se disponía a firmar para conseguir el certificado del seminario, y después de esperar un poco nos dirigimos al patio del palacio de congresos donde nos esperaba una rica comida ecológica-cordobesa. Allí se nos unieron C, P, F y P, tod@s andaluces, con quienes comimos y apuramos el café porque Ginés Morata nos esperaba para ponernos al día en biología y genética. Nada más acabar su ponencia y el coloquio posterior (después de cada participación se abría una rueda de preguntas), vimos el documental “Agua de Selva” (que fue recibido con entusiasmo por los asistentes) dirigido por Juan Antonio Rodríguez y Ramón Campoamor. Para acabar la sesión nos dieron una fugaz clase de fotografía de la naturaleza (creo que fugaz se queda largo en el tiempo).

Para relajarnos después de tanta información decidimos que era buena idea echarse una pequeña siesta y luego ir a cenar por ahí. Todo en plan relax, que al día siguiente tocaba volver a madrugar.

Nacer solo, morir solo…?

16 Septiembre 2009 por acovadolobo
Foto de Eli Benac

Foto de Eli Benac

Hace tiempo un amigo me dijo que se nacía solo y se moría solo. En ese momento no pude más que acordarme de todas las personas que uno tiene a su lado a lo largo de su vida.

Como toda historia, nuestra existencia también empieza con había una vez… Y ese érase que se era comienza con una madre (y con un padre, o dos madres, o dos padres, o sólo uno…), con esa persona que te trae al mundo y que te abraza al llegar a él. Por lo tanto… ¿nace uno solo? Y así, rodeado de sanitarios y familiares comienza uno a respirar el aire de su alrededor.

Con el pasar de los años, a la familia (mención honorífica a l@s abuel@s) se le unen los amigos, la pareja, los compañeros (del colegio, del instituto, de la universidad, del trabajo, de los cursos…), los conocidos, los profesores (sí, también están ahí, preocupándose de sus alumnos, al menos los que son buenos profesores), los jefes, la gente que viene y va, los que te sonríen, los que te critican… Todos y cada uno de ellos te dejan una huella, muchas veces imborrable, que, incluso la más suave, nos conforma…

Entonces… recorremos nuestro camino al lado de alguien más que nosotros mismos… Y sin embargo, hay momentos en los que me siento sola… totalmente transparente, como si las miradas, las palabras, los gestos, los actos… todo… me atravesara, como si el mundo se hubiera olvidado de mi… Y cuánto menos me ve la gente más invisible me vuelvo… Llegaré a convertirme en irreal? Quién sabe… Necesito sentirme parte de algo, y últimamente ando bastante perdida…

En cambio otra amiga me dijo hace poco, que deberíamos olvidarnos de aquellos que decidieron dejarnos atrás, y acordarnos de los que tenemos a nuestro lado. Quizás debería hacer eso… aferrarme a los que siempre estuvieron ahí, aunque no los vea todos los días, aunque no hable con ellos a diario… y que sin embargo están ahí… y a los que tanto echo de menos…

Y así, igual que no se nace solo, no moriré sola…

Confianza…

14 Septiembre 2009 por acovadolobo
Foto de J.H.L.

Foto de J.H.L.

¿Qué sucede cuando se pierde la confianza? ¿Qué pasa cuando alguien al que has querido/quieres te hace mucho daño?

Una vez que la confianza se ha ido es muy difícil que vuelva (aunque no imposible, porque como dice el refrán todo tiene solución menos la muerte). A veces intentas una y otra vez recuperar algo de lo que fue, pero el pasado no se vuelve a repetir nunca… Las cosas pueden ser mejores, o peores, o parecidas, pero nunca iguales…

Cuando llevas días, semanas, meses, años intentando demostras que estás ahí, que todavía continúas ahí contra viento y marea, firme como un viejo carballo (roble) que ni las más fuertes tormentas pueden derribar… Lo intentas una y otra vez, primero con ansiedad y luego simplemente a modo de recordatorio -no se vaya a olvidar-…

Pero lo hace, se olvida… y engañarse a uno mismo no es una buena solución. Entonces viene el dilema de si seguir ahí, esperando pacientemente, dando el beneficio de la duda -como algunos aconsejarán- o si simplemente es hora de romper sus cadenas y deshacer tus lazos…

Me pregunto qué es lo más duro… pero lo que si que tengo claro es que cuando se pierde la confianza, recuperarla es una lucha tan dura como llegar a la conclusión de que se ha perdido.